Creados por el Instituto de Ecología y Medio Ambiente (INEE) del CNRS, los Observatoires Hommes-Milieux (OHM) son dispositivos de investigación dedicados al estudio de ecosistemas complejos (artificiales) “antropizados” y “antropoconstruidos”, en los que los seres humanos interactúan directamente con la geosfera y la biosfera. Las ciencias medioambientales (ciencias de la geosfera, de la biosfera, ciencias humanas y sociales) se encuentran allí para estudiar de forma convergente un objeto único y compartido, de modo interdisciplinar. Cada OHM está organizado en torno a un objeto focal que ha adquirido preeminencia a partir de un evento fundador.

Desde 2007 se han creado trece OHM. Actualmente se agrupan en el Laboratorio de Excelencia de Dispositivos de Investigación Interdisciplinaria sobre las Interacciones entre el Hombre y el Medio, el LABEX DRIIHM, que desde 2012 se financia en el marco del programa “Inversiones para el futuro”.

*************************************

¿Con qué país tiene Francia la frontera más extensa? ¿Con España? ¿Con Bélgica? ¿Con Italia? No, con… ¡Brasil! Durante mucho tiempo, Francia ignoró esta larga frontera fluvial y terrestre de unos 730 kilómetros de extensión. Sin embargo, desde el relanzamiento del proyecto de construcción de un puente internacional sobre el río Oyapock entre Brasil y Francia en 2005, esta zona ha cobrado una nueva relevancia.

En 2008, el CNRS decidió crear su segundo OHM, llamado Oyapock (https://ohm-oyapock.in2p3.fr/), para monitorear los efectos de la construcción de este puente transfronterizo en la región. En efecto, la investigación realizada por este OHM tiene por objeto proporcionar elementos de comprensión y asistencia para la toma de decisiones y las políticas públicas.

Hábitat típico del palafito amazónico en el lado francés del bajo Oyapock, octubre de 2005 (Foto : Damien Davy)

A cargo del CNRS y, más concretamente, del INEE, el OHM Oyapock fue inaugurado por Françoise Grenand, antropóloga y directora de investigación del CNRS en aquel momento, con el fin de observar y comprender los cambios en las interacciones entre los seres humanos y el medio ambiente inducidas por la construcción del puente y las carreteras. Estas acciones antrópicas, que desde principios de la década de 2000 comenzaron a conectar esta región fronteriza con otras, se consideran el evento fundador del OHM Oyapock, mientras que la apertura de la zona es el hecho estructurante del dispositivo.

Este socio-ecosistema estuarino se vio afectado directamente por la apertura de diferentes carreteras: la de la ribera brasileña (que une Oiapoque, la ciudad fronteriza, con la capital de Amapá, Macapá) se abrió en 1975, pero no fue hasta 2003 que entró en funcionamiento el último tramo de la Carretera Nacional 2, que une Saint-Georges de l’Oyapock con Cayena, la capital de la Colectividad Territorial de la Guayana Francesa.

En las orillas de este río fronterizo, de unos 380 km de longitud, entre la Guayana Francesa y Amapá, entre Brasil y Francia, entre la Unión Europea y el Mercosur, viven aproximadamente 40.000 personas, de las cuales tres cuartas partes reside en el municipio brasileño de Oiapoque. Allí viven amerindios, criollos, brasileños amazónicos, pero también brasileños del estado de Maranhão o de otros estados brasileños situados más al sur, franceses metropolitanos y miembros de las comunidades cimarronas.

Entre estas poblaciones de los confines amazónicos siempre hubo mestizaje, aunque en 1900, con el Tratado de Berna, se fijó definitivamente la frontera entre Francia y Brasil (delimitada por el río), y se puso fin a más de 200 años de flujos transfronterizos. Y fue recién en 2003 que las dos orillas se unieron mediante el puente…

Vista desde el puente de la orilla brasileña en Oiapoque, octubre de 2011 (Foto : Damien Davy)

Por supuesto, nadie esperó a esta construcción para cruzar el río de este territorio compartido que, durante mucho tiempo, funcionó como un mundo cerrado. Además, desde hace doce años, gracias al LABEX DRIIHM que financia 13 OHMs en todo el mundo, el OHM de Oyapock ha estado trabajando para entender cómo las obras de ingeniería (puentes, carreteras, etc.) inciden en el socio-ecosistema de la parte baja de Oyapock directamente afectada. No obstante, es necesario realizar estudios en toda la cuenca del Oyapock porque una vez que se llega allí por las dos carreteras, sólo la vía fluvial permite el movimiento longitudinal a lo largo de la frontera.

Al observar los aumentos demográficos de las dos ciudades fronterizas, Saint-Georges de l’Oyapock (SGO) en la Guayana Francesa y Oiapoque en Brasil, se puede observar que, aunque crecieron casi al mismo ritmo entre 1950 y 1975, la ciudad brasileña creció más rápidamente: los habitantes se multiplicaron por 5,3 % en 40 años, en comparación con 3,7 % en el lado francés. En 1950, Oiapoque tenía 2.984 habitantes y SGO, 900. Oiapoque experimentó una aceleración de su crecimiento demográfico a partir de la apertura de la carretera BR156 en 1975, hecho que no afectó el crecimiento de SGO. Luego, entre 2011 y 2017, este crecimiento se reanudó muy bruscamente en Oiapoque, con un aumento de su población del 30 %, mientras que, al otro lado del río, SGO sólo creció un 5 %. Hoy en día, el crecimiento está estancado en SGO mientras que sigue en aumento en el lado brasileño: el final de la construcción del puente ha tenido un claro impacto en el aumento de la población brasileña, mientras que ha sido mucho menos marcado en el lado francés (ahora hay casi 29.000 habitantes en la ciudad de Oiapoque y sólo 4.000 en SGO).

Este aumento de la población tuvo como consecuencia la expansión urbana por sobre los diversos ecosistemas circundantes. La apertura de la zona fronteriza repercutió en el modo de vida de la población y contribuyó a modificar sus prácticas alimentarias al introducir masivamente alimentos industriales en detrimento de las prácticas agrícolas locales, como la agricultura de tala y quema, la pesca y la caza. En los últimos años se ha producido un aumento significativo de la diabetes entre los amerindios de Palikur, con una prevalencia de más del 15 % en comparación con el 5 % de la población francesa.

Lugar de construcción de la carretera de acceso al puente, orilla francesa, octubre de 2009 (Foto : Damien Davy)

Del mismo modo, las prácticas de caza han cambiado: el número de cazadores está disminuyendo, y se observa una especialización en los grandes ungulados, un síntoma de que la caza se ha vuelto cada vez más comercial. Además, la apertura de la RN2 en 2003 facilitó el acceso a zonas de la selva amazónica a las que antes sólo se podía acceder en canoa o a pie. Este hecho no está exento de consecuencias para la gran fauna de esta región, como los ateles.

En 2019, este puente, abierto únicamente a los vehículos de pasajeros, era utilizado por unas 200 personas al día, lo que representaba sólo un tercio de las que cruzaban la frontera. Es apreciado por su gratuidad (el precio de un cruce en piragua entre Saint-Georges de l’Oyapock y el brasileño Oiapoque es de 5 euros) y porque permite hacer un cruce rápido. Por su parte, el cruce en piragua es valorado por su amplitud horaria, su carácter tradicional y su innegable encanto. Según los datos recogidos acerca de los cruces del puente realizados por los habitantes de ambos lados de la frontera, la proporción de personas que utilizan el puente es equivalente entre brasileños y franceses, mientras que el 99 % de los vehículos son de matrícula francesa. Sin embargo, se abren perspectivas de desarrollo gracias a un decreto de 2019 sobre los seguros y a un aumento del horario de apertura del puente, que ahora está abierto los siete días de la semana de 8 a 18 horas.

Así, a lo largo de estas investigaciones, de las que acabamos de presentar algunos ejemplos, realizadas por casi un centenar de investigadores, doctorandos y estudiantes franceses y brasileños, podemos ver que los impactos de estas nuevas carreteras y de este puente en el SES del Bajo Oyapock ya se están sintiendo. Las nuevas investigaciones se centrarán, por un lado, en la historia de la ocupación colonial de esta región, teniendo en cuenta los factores ambientales y, por otro lado, se evaluará la contaminación atmosférica y acuática que estos cambios sociales pueden haber causado.

Foto aérea de la zona de construcción del puente de Oyapock (orilla francesa), agosto de 2010 (Foto : Madeleine Boudoux d’Hautefeuille)